Odyssey of the Mind is an international educational program that provides creative problem-solving opportunities for students from kindergarten through college. Team members apply their creativity to solve problems that range from building mechanical devices to presenting their own interpretation of literary classics. They then bring their solutions to competition on the local, state, and World level. Thousands of teams from throughout the U.S. and from about 25 other countries participate in the program. 


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Por: Laura Nolla Fernández, mamá de Ignacio y Elena Guzmán.

“Empieza por hacer lo necesario, luego lo que es posible y de pronto te encontrarás haciendo lo imposible”. San Francisco de Asís

Me encontré esta cita en una circular de la escuela, realmente me sorprendió e impactó por lo cierto de la frase. Estoy encantada por la cantidad de gente que participó en los talleres de Odyssey que a mi buena amiga Mayra y a mí se nos ocurrió. Al principio pensé que era una locura todo lo que teníamos planeado, y de hecho sí, fue toda una locura.

Pero aprendimos que hay que hacerle caso a esos pequeños instantes de la vida que tenemos ganas de hacer algo, y de verdad, cuando se hacen y afloran del corazón, el resultado es asombroso.

Todo empezó cuando pedí una cita con Andrés Bolaños. Le platiqué a detalle la idea de hacer una asociación para los chicos participantes de Odyssey of the Mind. Acabábamos de regresar de Michigan, pues el equipo de mi hijo tuvo la oportunidad de participar en el evento mundial. Realmente como papás no sabíamos mucho acerca de este evento, pero cuando estuvimos allá, lo vivimos, y nos dimos cuenta de las dimensiones del mismo. Bueno, la verdad es que me quedé sin habla. Fue una experiencia muy valiosa para los muchachos y también para los papás que los pudimos acompañar. Son de las experiencias que te gustaría que te volvieran a suceder.

Todo el trabajo en equipo de Odyssey es muy enriquecedor, trabajar varios meses, ver cómo los niños de repente se desaniman, pero que no tiran la toalla. El trabajo de los coaches y co-coaches, su esmero, su paciencia, todo esto no tiene precio. Cuando ganaron los niños el concurso nacional y vimos la oportunidad de llegar al mundial, no dudamos en poder ir. Y lo que encontramos fue sorprendente. Fue la cereza del pastel. El ver a tantos equipos de todas partes del mundo con los mismos problemas y llegando a las mismas soluciones fue impactante.

Ya de regreso, tenía una lluvia torrencial de ideas. No me quitaba de la cabeza que Formus, sí Formus, la escuela de mis hijos, había obtenido un año antes un cuarto lugar a nivel mundial y un premio especial por creatividad extrema: “Renatra Fusca”

Yo quería conocer a estos chicos y que sus padres, coaches y demás nos pudieran platicar sobre esta experiencia tan bella.

Fue así que, Andrés nos dio la oportunidad de crear nuestro Club, donde los equipos tuviéramos un lugar de reunión, conocernos y poder impartir algunos talleres para aprovechar al máximo esta experiencia. La idea fue que todas las ganancias se destinaran a dar, aunque fuera una pequeña ayuda, a los equipos ganadores y así pudieran asistir al evento mundial.

Cuando Mayra y yo empezamos a platicar sobre la idea entre nuestras amistades del colegio, nos sorprendió la manera de reaccionar de muchas personas. Se explicó que esto era trabajo social y lo que queríamos hacer: dar a los niños un mayor aprendizaje sobre diversas técnicas que les podrían ser de ayuda en su trabajo de Odyssey.

Las ideas fluían y cada vez más gente nos apoyaba… Yadira Padilla, Maru Salazar, Ramiro Garza, mi esposo, Ignacio Guzmán, Ernesto Villarreal… a todos ellos nuestro más profundo agradecimiento. Han sido nuestros consultores y planeadores de actividades de los talleres.

Quiero agradecer a las mamás que ayudaron en la tiendita, Paloma Bolaños, Vanessa Sánchez, Diana del Castillo, Patricia Gómez, mi sobrino Manuel Jiménez y muchos papás que se acercaron para apoyarnos en todas las actividades.

Igualmente a todos los chicos de Formus, alumnos, ex alumnos ganadores del cuarto lugar mundial, que nos apoyaron en los retos y en darle vida a los talleres.

Los Talleres.

El primer taller se llamó “Team Building” enfocado a organizar al recién formado equipo; para que diseñaran algún logotipo, una canción o porra que los distinguiera como unidad. Hicieron sus acuerdos, reglas y horarios. En fin, era una lluvia de ideas para poder trabajar como equipo.

Este taller fue impartido por nuestra amiga Yadira Padilla, quien ya contaba con gran trayectoria en lo que al coaching profesional se refiere.

El segundo taller fue de Escenografía, más que enseñarles a cómo montar su escenario, consistió en darles tips de ensamblajes y abrirles un panorama de que pueden hacerse cosas más interesantes, novedosas y prácticas cuando usamos materiales reciclados. Había muchos niños, sobre todo los que ya habían participado en años anteriores, mismos que pudieron captar muy bien estas ideas y ponerlas en práctica, muy a su estilo, en sus presentaciones de este último torneo.

Este taller lo impartieron Gaby Grajeda y su esposo Carlos Zamora, quienes nos dieron una pequeña muestra de su gran talento y creatividad. Ambos son unos grandes artistas en toda la extensión de la palabra. Nos faltó tiempo para presentar todo lo que Gaby y Carlos tenían planeado, así que esperamos que en los próximos talleres puedan regalarnos un poco más de su trabajo.

El tercer taller tuvo un enfoque más hacia la actuación, maquillaje y vestuario con materiales reciclados. Le llamamos “Afinando Detalles”. Y el objetivo era poder ayudar a los equipos a poder expresarse mejor en el escenario, mejorar su postura, hacia dónde dirigir su voz, los puntos fuertes y débiles del escenario, maquillaje exprés… toda una cascada de información interesante para precisamente afinar sus presentaciones.

Para este taller contamos con la participación de Pinna di Costanzo que nos regaló un pedacito de sus conocimientos y experiencia en cuanto a trabajo de teatro. También nos hizo falta tiempo para presentar todo lo que Pinna tenía preparado. Además, en este taller tuvimos la oportunidad de disfrutar de dos pequeños cuentos que los niños tenían que escenificar y los escribió Mónica Flores. Las dos historias nos hicieron partícipes a todos y fue una delicia escucharlos. En todos los talleres se les ofreció la oportunidad de hacer retos espontáneos, tan importantes en el recorrido de trabajo de Odyssey. Y como club ese fue nuestro reto. Hacer en poco tiempo algo relacionado con el tema del taller recién impartido. Planear los retos fue todo un reto, la logística fue complicada, pero finalmente todo nos salió muy bien gracias al trabajo de nuestros consultores.

La competencia Nacional.

Llegó el día de la competencia y uno de los objetivos principales del club se cumplió: Todos los equipos nos conocíamos, los coaches platicaban y compartían su experiencia, los niños se preguntaban cómo les había ido en sus retos.

Estuvimos al tanto de los horarios de presentación de todos nuestros equipos, los de Formus. Realmente nos sentimos como una gran unidad donde todos nos apoyamos, nos abrazamos y compartimos esos momentos de gran emoción y estrés que acompañan esta gran odisea.

Vimos con un gusto enorme cómo esas pequeñas semillas que sembramos rindieron muchos frutos.

Pudimos observar que aunque algunos de los equipos tenían integrantes muy pequeños y no podían comprender la totalidad de las ideas de los talleres, sus coaches les pudieron transmitir a los niños todas estas ideas tan valiosas que los talleres nos brindaron. Muchos de ellos se acercaban con nosotros y nos platicaron de qué manera habían podido aprovechar las técnicas para el mejor desempeño de su equipo.

De toda esta experiencia que vivimos me queda decir que cuando las cosas se hacen en pro de la creatividad nos deja mucho a todos. Me quedé impresionada por la cantidad de personas tan talentosas que tenemos en nuestra comunidad Formus. Gente tan entusiasta que está presente en este camino tan hermoso que es la educación de nuestros hijos y que me gustaría contagiar de esta alegría y entusiasmo a más y más personas, para que este Club siga funcionando por siempre en Formus. Mucho es el trabajo y el tiempo que se le tiene que invertir, pero finalmente todo valió la pena y queremos seguir fomentándolo.

¿Qué te parece? ¿Te unes?

 

TP2015